Proyecto Vinoteca histórica La Malmaison

 Los inicios

El proyecto Vinoteca histórica La Malmaison es un proyecto de negocio como los términos de su nombre lo indican que consiste en la creación de un espacio dedicado a la distribución y degustación de vinos en un ambiente histórico. Su promotor es Javier Sánchez, una persona bicultural francesa/española entusiasta de la Historia de finales del XVIII e inicios del XIX y apasionado por el patrimonio arquitectónico histórico. Esto le ha llevado a adoptar durante estos últimos años un gran compromiso en la villa histórica de Peñaranda de Duero con la conservación, puesta en valor y aprovechamiento de su extenso patrimonio histórico como nuevo recurso social y económico en esta localidad en el siglo XXI.

Por este motivo, decidió, en el año 2013, apostar personalmente por sacar del olvido uno de los numerosos inmuebles catalogados en proceso de deterioro integrantes del conjunto histórico-artístico de la localidad. El reto que se fijó entonces Javier fue la recuperación del edificio y el espacio exterior que conforman este bien inmueble para ubicar en éste su idea de negocio. Éste iba a ser el modo de conferir a este bien con un valor histórico muy relevante un nuevo uso y futuro en este municipio.

Hoy día, este proyecto no es solo de una sola persona sino también de un colectivo de personas que se identifican con el patrimonio histórico de su pueblo y tienen verdadero interés en contribuir en la recuperación del lugar singular y con encanto en el conjunto histórico artístico de Peñaranda de Duero sobre el que Javier puso al inicio la mirada.


Características, origen y valor histórico del bien inmueble

El bien inmueble escogido para el desarrollo del proyecto consta de un edificio ubicado en la calle Tercios nº14 cuyo terreno exterior en la parte trasera tiene acceso al entorno privilegiado de la plaza Santa Ana desde la cual podemos contemplar la majestuosa ex-Colegiata Santa Ana y gran parte de la fachada del elegante palacio de los Condes de Miranda.

A nivel arquitectónico, el edificio es de planta rectangular y sus muros de fábrica están compuestos por una combinación de piedras de mampostería y sillajeros. La estructura de madera de la cubierta, que no es original, presenta daños debido a una filtración lo cual podría implicar la aceleración de la degradación del edificio y su ruina definitiva.

Tiene una superficie total de 226,10 m² repartidos en dos plantas. La planta baja consta de 113,05 m² y la planta alta bajo cubierta consta de 113,05 m² igualmente. Y la superficie total de la parcela del bien inmueble es de 278 m². 

Es importante destacar que por uno de los lados del solar discurre la antigua muralla de la villa que data de finales del siglo XV. Una curiosidad a destacar es que el edificio se apoya en ella ya que uno de sus muros estructurales es la propia muralla.

El edificio, si bien mantiene su planta original, su estructura presenta numerosas alteraciones y modificaciones, producidas como consecuencia de su adaptación a otros usos una vez hubo perdido su funcionalidad inicial. 

Exteriormente se observa por ejemplo un gran hueco con un portón de madera instalado con posterioridad en la fachada delantera que evidencia que este edificio fue convertido en cuadra, pajar y cochera para carros. De hecho, en la planta baja aún se pueden apreciar unos pesebres para alimentar a mulos de tiro que aluden también a la nueva función que tuvo este edificio.

Afortunadamente, se puede observar también que este edificio conserva algunos vestigios todavía que permiten interpretar su función inicial. 

Cuando Javier Sánchez en 2014 inició unas labores de limpieza en el interior del edificio éste descubrió el emplazamiento de una pila de mosto de lagar completamente enterrada. Por lo tanto, el edificio fue originalmente un lagar para prensar la uva. 

Conserva también un hueco cuadrado en la fachada trasera que da al terreno exterior que llamaban descargadero. Era el lugar donde arrimaban los carros para volcar la uva traída en cestos por ese hueco para que cayera directamente a lo que llamaban el vaso es decir la pila de la uva. Este antiguo lagar conserva a su vez lo que denominaban la cárcel es decir el gran hueco donde va alojado el extremo más ancho de la gran viga de olmo que formaba parte del mecanismo de prensado de la uva. Una gran curiosidad es que en este lagar el hueco y los elementos de madera que conforman la cárcel fueron instalados dentro del lienzo de muralla que forma parte integrante de la estructura del edificio. En efecto, en el paramento interno de la muralla se puede observar que se abrió un corte de planta semicircular que vació parcialmente su núcleo, en el que se instalaron verticalmente dos maderos entre los cuales iba encajada la gran viga del mecanismo de prensado. 

Sin embargo, este mecanismo fue completamente desmantelado puesto que ya no se encuentran la gran viga, el husillo y el pilón. Y por último, lo que llamaban el mencal, un muro que delimitaba la pila de la uva con la pila de mosto situada en desnivel y que servía de apoyo también a la gran viga, fue igualmente desmantelado.

Cabe destacar también que este edificio linda con otro lagar de similares dimensiones, actualmente de propiedad municipal. 

Una referencia documental en el ayuntamiento de Peñaranda de Duero: el archivo SIG.: 3410 (libro tercero bienes eclesiásticos) certifica que ambos lagares eran bienes del Cabildo de la Colegiata Santa Ana ya en el año 1750. El nombre de la calle donde están ubicados: la calle Tercios es un topónimo que indica la función histórica de éstos. Sirvieron para que la autoridad eclesiástica pudiera cobrar el tributo de los tercios a los lugareños sobre la vendimia. Era parte del diezmo, un antiguo impuesto eclesiástico que consistía para ellos en entregar a la Iglesia la décima parte de las producciones agrícolas y ganaderas.

Hoy día, estos dos edificios forman parte del catálogo de bienes del plan de protección del casco histórico de Peñaranda de Duero (PECH) ya que constituyen el patrimonio etnográfico más significativo y singular de esta localidad junto con las bodegas ubicadas en el subsuelo de dicho casco histórico.

Primera fase de la obra de recuperación:

Trabajos de limpieza en el interior del edificio y en el espacio exterior

Desde 2014, se han ido realizando con constancia de forma manual trabajos de limpieza y movimientos de terreno que han permitido lograr alcanzar unos objetivos. En el interior del edificio se ha conseguido paulatinamente desenterrar un 60% del volumen de la pila de mosto. 

En la zona exterior del solar una tercera parte de la fachada trasera del edificio y de la antigua muralla habían quedado sepultados con el paso del tiempo. Ese terreno había sido durante años el vertedero del barrio donde los vecinos tiraban toda clase de basura y enseres en una época en la que no había servicio de recogida de basura. 


Se había formado por lo tanto un gran lecho residual y hubo que desarrollar primero un trabajo de selección de los distintos tipo de residuos (plásticos, metálicos, vidrios etc.) y evacuarlos para reciclaje. Al remozar ese gran lecho residual, se hallaron también y afloraron diseminadas por todo el espacio del terreno grandes cantidades de piedras de mampostería así como piedras talladas de gran tamaño. 

Asimismo, fue necesario excavar y evacuar manualmente grandes cantidades de tierra para rebajar la cota del terreno y lograr así desenterrar y alcanzar los cimientos del antiguo lagar y de la muralla. En abril de 2022, a petición del Servicio de Cultura de la Junta de Castilla y León se desarrolla incluso una excavación de sondeo arqueológico y lectura de paramentos en el espacio exterior de este bien inmueble.

Segunda fase de la obra de recuperación:

Un nuevo vallado en armonía con el entorno y reconversión del espacio exterior en un jardín inglés

Gran parte de las piedras recuperadas en el lecho residual se emplearán en la construcción del futuro vallado del solar de estilo antiguo que sustituirá el vallado deteriorado actual anti estético realizado en su día con ladrillo tabiquero. Se emplearán también estas piedras para restaurar (con la autorización ya del Servicio de Cultura de la Junta de Castilla y León) un boquete que presenta la muralla del siglo XV que bordea el solar. Y en el espacio exterior, se pretende crear un “jardín inglés” natural en el lugar que ocupó el referido vertedero. Esta clase de jardín tuvo su origen en la Inglaterra del siglo XVIII y se pusieron muy de moda en la Europa de aquella época. Su concepción irregular con vegetación aparentemente no domesticada le proporciona una impresión natural. Estos jardines incluyen también algún elemento arquitectónico en ruina, algún banco de piedra y un estanque para conferir al lugar un aire romántico. Se intentará dotar a nuestro jardín de este tipo de elementos decorativos incluso de un pequeño estanque.

La gestión de un recurso natural escaso como puede ser el agua en el mantenimiento de nuestro jardín será lo más racional e eficiente posible para minimizar el impacto ambiental (empleo de sistemas de goteo y circuito cerrado). El cuidado de las plantas, vegetación y arbustos se hará de forma ecológica libre de químicos. Nuestro propósito con la creación de este “jardín inglés” es dar un encanto especial a nuestro establecimiento y aportar un valor añadido a la plaza Santa Ana donde se encuentra la Colegiata y la antigua muralla de la villa. Este jardín en horario de apertura de la vinoteca servirá para uso y disfrute de la ciudadanía del municipio y de los visitantes de nuestra localidad. En este espacio se organizarán actividades culturales como veladas nocturnas a la luz de las velas con catas de vino combinadas con pequeños conciertos de instrumentistas (cuartetos de cuerdas, harpistas etc.) que toquen los mismos instrumentos y las mismas obras musicales que sonaban en “La Malmaison”, la residencia intima cerca de París de Napoleón y Josefina cuyo nombre hemos adoptado para nuestro establecimiento.

Tercera fase de la obra de recuperación:

Consolidación y rehabilitación estructural del edificio

Como hemos explicado anteriormente, la estructura de madera de la cubierta está dañada, la estructura de madera del forjado de la primera planta está en mal estado y los muros de fábrica del edificio requieren una consolidación. Una intervención en esos tres aspectos es muy necesaria para evitar que se acelere la degradación del edificio.

La rehabilitación del edificio se llevará a cabo con una filosofía y un criterio bien específicos. En la obra que se pretende realizar se apostará por el recurso a los oficios y artesanos tradicionales locales y el uso de materiales, técnicas y sistemas de construcción tradicionales como contribución a la recuperación de la arquitectura popular del conjunto histórico-artístico de Peñaranda de Duero.

La arquitectura del vino, un lugar ideal para albergar una vinoteca

Y otro reto sin duda alguna es acometer toda la obra interior del edificio y su acondicionamiento para dar un nuevo uso al mismo como tienda vinoteca. La obra que se realizará permitirá una

lectura correcta del inmueble original. De este modo este lagar histórico del siglo XVIII, vestigio de una infraestructura donde se prensaba la uva artesanalmente, será el lugar ideal para desarrollar un proyecto como “Vinoteca histórica La Malmaison” relacionado con el mundo del vino. Dado que Javier Sánchez es bicultural francés español este negocio será un reflejo de estas dos culturas con la distribución de vinos Ribera del Duero y de una muestra de vinos franceses. Se venderán a su vez productos gourmet franceses y de la comarca de la Ribera del Duero. Se expondrá, al mismo tiempo, a los visitantes del establecimiento la historia y antigua función de este inmueble así como su configuración interior original.

Un centro para la divulgación de la historia más prestigiosa de la localidad

Otro objetivo e interés del proyecto es que este inmueble no solo albergará un comercio orientado a la distribución de vinos sino que cumplirá también una función cultural. La idea es que este edificio y su jardín paisajístico histórico se conviertan en un espacio para el fomento y la difusión de la historia de la época a la que pertenece este antiguo lagar: la segunda mitad del siglo XVIII y primera mitad del siglo XIX. Y ahí en ese periodo determinado encontramos un nexo común entre la historia de Peñaranda de Duero y la historia de Francia en la figura de Cipriano Portocarrero Palafox. Este ilustre personaje vinculado a Peñaranda de Duero, fue en efecto VIII Conde Montijo. XVII Conde de Miranda, XIII Duque de Peñaranda de Duero y tuvo un apego especial hacia la Colegiata Santa Ana puesto que fue patrono de la misma. Y además quiso incluso que la reliquia de su corazón descansará en el prebisterio de la nave mayor de este templo. Por otro lado fue para Francia, un militar destacado del ejército de Napoleón I y padre de la que se convertiría en esposa de Napoleón III y Emperatriz de los franceses: Eugenia de Montijo. Por lo tanto, en la Vinoteca histórica La Malmaison se evocará especialmente el recuerdo de este ilustre personaje y de su hija la última Emperatriz de Francia.

Nuestra filosofía

Todos los bienes acumulados dentro del Conjunto Histórico de Peñaranda de Duero a lo largo del tiempo por nuestras generaciones anteriores que constituyen el patrimonio histórico, artístico y etnográfico más valioso de este municipio son merecedores de su conservación y transmisión a las generaciones futuras. Por lo tanto, la sociedad en general tenemos el deber moral de preservar y mantener la riqueza patrimonial de este lugar. El patrimonio nos recuerda permanentemente nuestra Historia ya que las piedras “hablan” y representan la memoria colectiva y el alma de un pueblo. Es por ello que tenemos que ser más conscientes de la enorme importancia de nuestro patrimonio vernáculo y sentirnos orgullosos de éste.

Y como decía Victor Hugo en su panfleto Guerra a los demoledores (publicado en 1832): “Existen dos cosas en un edificio: su uso y su belleza. Su uso pertenece al propietario, su belleza a todo el mundo, a usted, a mí y a todos nosotros juntos. Por lo tanto, destruirle es sobrepasar su derecho.” Lo que viene a decir el gran escritor francés es que la belleza del patrimonio pertenece tanto a su propietario como a todos nosotros y que todos somos colectivamente depositarios de la misma. Victor Hugo fue el gran precursor de la defensa y conservación del patrimonio arquitectónico en Francia en el siglo XIX y que sitúa al poder gubernamental ante sus responsabilidades en este campo.

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