Cuenta la leyenda que el calificativo impuesto a José Napoleón Bonaparte por los mal llamados "patriotas" de 'Pepe Botella' es consecuencia del gusto que procesaba al clarete elaborado por las bodegas de los caminos que iban tomando las tropas de su hermano imperial. Decimos leyenda porque el monarca era abstemio. Eso sí, la soldadesca que conquistaba localidades aquí y allá no debía serlo porque cuando las tropas napoleónicas se asentaron entre 1810 y 1813 en la zona de la Ribera del Duero y otras demarcaciones vinícolas, saquearon diversos bienes, junto al vino de las bodegas.
Sabemos que el apelativo estaba más en la línea de la aprobación de ordenanzas que permitían beber vino en público, cosa prohibida para el vulgo por la iglesia católica y sus abducidos monarcas españoles, muy españoles y mucho españoles sobre todo a la hora de prohibir y quitar libertades.
La cosa no cuajó y a ello ayudó a tratar de borrachín al rey impuesto por Napoleón, (como si los Borbones hubieran pasado por las urnas) especialmente desde los púlpitos. No fuera a ser que el liberalismo llegara a nuestra tierra y a la iglesia se le acabaran los chollos.
Nuestro lagar se encuentra en una zona de amplia vinculación con la figura de José Napoleón y su imperial hermano: la Ruta del Vino Ribera del Duero. Esto ha llevado a la integración de este elemento importantísimo del enoturismo a su integración a la red de Entidades Colaboradoras del proyecto de Rutas Napoleónicas por España y Portugal (Napoctep), junto a otras rutas como la Ruta del Vino Cigales y Bierzo Enoturismo.


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